Archive for the ‘Viñetas’ Category

Daily sagrav VII

julio 6, 2011

That’s what she said

enero 23, 2011

Es una tontuna, pero es una manera de no estar quieto mientras pruebo otras cosas no publicables.

Extra XVII

enero 15, 2011

¡Ay, los bocetillos!

Daily sagrav VI

enero 14, 2011

Esto debería haber estado por aquí antes, pero estoy malito con el segundo resfriado que me pegan en un mes y si dibujo con fiebre me mareo. Señoras y señores, una palabra: Cuarentena. Gracias.

Daily sagrav V

enero 12, 2011

 

Mi hermano y mi padre…

Daily sagrav IV

enero 9, 2011

Hoy he estado discutiendo con Ajenjo sobre un lacito que le hace a la letra hache al escribirla. Entiéndase discutir como examinar atenta y particularmente una materia. He opinado que no servía para nada y que la letra bien se entendía sin el lacito, así que para qué ponerlo. Me ha respondido que porque sí, porque ya se ha acostumbrado a hacerlo y le gusta. Entonces he ido a decir que  si algo se entiende sin un lacito, el lacito hay que quitarlo cual tumor, cuando me he dado cuenta de que estaba tirando piedras sobre mi propio tejado. Si el lacito es inútil… ¿Qué narices hago yo dibujando? que no es más que un lacito muy elaborado. Quizás debería ponerle lacitos a todo en mi vida.

Pero me he librado de admitírselo al sonar la campana de la comida. ¡Otra victoria!

Daily sagrav III

enero 8, 2011

La bestia primigenia mora entre nosotros. Ha adquirido el aspecto de una preadolescente y usa todo su potencial para jugar al tenis de la Wii.

De momento ha ganado el bien. Pero no sé cuánto tiempo más podré contenerla. Cuánto tiempo pasará antes de que aprenda a devolver mi saque… En ese momento estaré perdido.

Ya la llamo Ajenjo.

Daily sagrav II

enero 8, 2011

Hace un par de días, como último trámite de una mudanza acudí a recoger la bici. Llevaba  más de dos años sin usarla y su destino iba a ser una columna del garaje de mi padre. Tenía pensado llevarla empujando porque me daba una pereza enorme intentar ponerla a punto. Tras entregar las llaves, al fin, en cuanto doy dos pasos me resulta evidente que con las ruedas desinfladas va a ser un porculo empujar la bici por media ciudad. No va a ser un paseo agradable, vaya. Así que me acerco a una gasolinera a darle un chute a las cámaras de aire. Y entonces sucede, los puñeteros tapones están cerrados a cal y canto. No tengo manera de girarlos y eso me mosquea, me pica y por mis santos pendientes reales que los abro yo. Cuando me quiero dar cuenta estoy montado pedaleando.

De repente dejo de ser una persona y lo hago todo de instinto. Todo está en su sitio y parece que fuera ayer cuando volvía de trabajar de madrugada montado en ella. Parece que fuera ayer cuando esquivaba botellas vacías lanzadas desde los coches los jueves y los viernes. Parece que fuera ayer cuando el ruso que estaba dándole una paliza a su mujer me perseguía como un demonio tras entrometerme. Parece que no hace nada de tiempo desde que los universitarios y sus normas viales me hacían sudar frío. ¿Cómo puede ser que eche todo eso de menos? El freno delantero que cada vez que se usa hay que reajustarlo para que no roce, el trasero que simplemente no funciona, el pedal derecho de aluminio porque rompí muchos  al arrancar, recubierto de cartones y cinta aislante para que no me corte las suelas de las botas y para que no se note que es un señor pedal. Me siento vivo, me sentía vivo con aquella lucha. Lo añoro y durante el trayecto imagino que estoy de nuevo allí.

No soporto el carril bici, cuando yo iba a la guerra aún no existía. Necesito las carreteras y la libertad, el cuello como espejo retrovisor. Los insultos de los conductores son ahora insultos de los peatones  (mi silbido de “apartarse que voy” no ayuda) y esa mierda de suelo verde no tiene agarre. Me salgo, ya no puedo ir por las aceras y parece que me esté cagando sobre la cena de nochebuena. Todo el mundo me mira rarísimo. Una bici fuera del carril bici… Satán.

Ahora la cojo todos los días y me doy un paseo. Es el mejor momento del día, sin duda. Mientras busco alguna emoción que me haga sentir en Vietnam de nuevo, ayer llegué a una fuente que hay bajo la estación de Santa Justa. Es un parque que huele a chaperos y a jeringuillas. Está tan solo que me siento cómodo y allí me paro a reposar y a respirar. Estoy contento, me siento sonreir y decido, siguiendo el consejo de Claudia (una optimista profesional) que debo recordar esta sensación y agarrarla fuerte. Voy a hacerme una foto para ver como es estar contento cuando tenga alguna duda.

Vale, quizás con el tiempo y a base de insistir…

Ayer por la noche tuve que afrontar algo que no me apetecía nada. Supongo que ya lo notaba en los huesos.

PD: Efectivamente, la chaqueta me está un poco grande y llevo los pelos de bici.

Easy Silence

diciembre 23, 2010

Anger plays on every station
Answers only make more questions
I need something to believe in
Breathe in sanctuary in the

Easy silence that you make for me
It’s okay when there’s nothing more to say to me
And the peaceful quiet you create for me
And the way you keep the world at bay for me
The way you keep the world at bay

Por cierto, me han regalado un dibu y es algo que me hace mucha ilusión pero que nadie me da nunca por aquello de que yo dibujo. Eso una pamplina y me encanta que me regalen dibujos. Los pocos que tengo los guardo con especial cuidado.

Daily sagrav I

diciembre 5, 2010

Mi versión del Photoshop se une a mi coja memoria RAM haciendo que durante la primera media hora de uso, de cada 5 minutos, 2 se los pase bloqueado. No exagero, después de tantos años hasta leo sus señales en el viento. Podría haberlo solucionado, quizás, pero no lo he hecho… Total, que en esos momentos en los que la paciencia es una virtud comencé a tamborilear con los nudillos en la mesa la musiquilla que estuviera sonando en mi amigo Winamp (una mítica versión 2.81 que me niego a actualizar porque si simplemente funciona, para qué cambiarla…). Cuando digo nudillos me refiero a las cabezas de las falanges proximales… Si, he mirado el nombre antes de escribir esto para que me entendiesen. Aunque quizás sean las bases y no las cabezas, vayan ustedes a saber. Si aún así no me entienden me refiero a los nudillos de mitad de los dedos, que así se llaman de toda la vida.

Hay veces, que el bloqueo llega en el momento más inoportuno. O incluso, lleva un tiempo haciendo combos de bloqueos, causando una frustración épica. Y poco a poco en vez de tamborilear en la mesa comencé a hacerlo entrechocando las propias manos. Es decir, doy golpecitos de unos nudillos contra otros.

Tras dos años con esa manía puedo afirmar que emito un ruido preocupantemente alto y que apenas siento dolor. Es más creo que ese sonido acompaña bien a las melodías. Cada cual con sus cosas, oigan, no me juzguen.

Pues hoy, con la compra del super a cuestas, mojado y hasta las narices de muchas cosas, todo ese entrenamiento ha dado sus frutos no deseados…

¡Tengo supernudillos medios!