Poetas: Joaquín Sabina

by

Texto: Inma Rodríguez

“Yo soy quien soy por puro accidente. Iba para profesor de Literatura en un instituto de provincias, a lo Machado. Y es bastante probable que hubiese escrito libros de poesía que no habría leído nadie. Mi proyecto no era ser Dylan, sino Antonio Muñoz Molina”.

Versificador de vocación. Joaquín Sabina se ha definido a sí mismo de esta manera en no pocas ocasiones y, por lo mismo, nunca ha ocultado la rabia que le causó que algunos hablaran de él como un cantante metido a poeta después de la publicación de Ciento volando de catorce. Ya sería bastante recordar que en la presentación del libro estuvo apadrinado por poetas de la talla de García Montero o Ángel González, que decía que si Sabina no se hubiera encontrado una guitarra por el camino, tendría una producción poética bastante más extensa que su discografía.
Pero es que, además, la relación de Sabina con la poesía viene de muy atrás. En su casa siempre hubo libros. De hecho, su padre le escribía a la mili cartas en verso y le dejó siete cuardernos escritos a mano. Poca gente conoce su primer poemario, Memoria del exilio, en su época londinense, allá por el año 1976, y que buena parte de esos poemas acabaron en su disco Inventario. Como pocos son los que saben que en 1986 escribe otro libro precioso, De lo cantado y sus márgenes, y que ya en esa época se codea con voces tan imprescindibles de la lírica española como Rafael Alberti.

Sabina lee desde siempre. A su adorado Gil de Biedma, su mayor influencia según él mismo. A César Vallejo. A Neruda. Y a pesar de lo irreverente de sus letras, en sus poemas no puede ser más clásico, tanto en el fondo como en la forma. En su visión desengañada del mundo, en su sarcasmo, late el barroquismo del mejor Quevedo. Si elige la forma del soneto es con la voluntad pedagógica de acercar al público que acude a sus conciertos las formas estróficas de los clásicos del Siglo de Oro. Conviene recordar que en su origen, la poesía está íntimamente ligada a la canción, y sin embargo, Sabina es consciente de que una canción no es un poema cantado, y de que no todos los poemas pueden ir acompañados de música. Por lo mismo le infunden tanto respeto el ritmo y la versificación.

Ciento volando de catorce llegó a estar cien semanas en las listas de los libros más vendidos. Toda una proeza tratándose de un libro de poemas. Más aún si hablamos de sonetos. Sabina ha dicho en muchas ocasiones que es en este libro donde más se deja ver como lo que de verdad es: un pesimista convencido que le echa sentido del humor cuando puede para lidiar con el mundo. “Puntos suspensivos” es para mí el soneto que mejor refleja esa visión desencantada, ese donjuanismo derrotado a lo Gil de Biedma. El poema está plagado de una simbología moderna de teléfonos y paredes, pero la tragedia no puede ser más atemporal. En el imaginario colectivo del desamor nos unen los objetos y lugares comunes que remiten una y otra vez a la ausencia, a lo perdido. Personalmente, no se me ocurre tema más universal y más clásico, y, a la vez, más de juglar de ciudad del siglo XXI. Está bien que la poesía salte, de tanto en tanto, del papel a la calle. Y está bien, muy bien, que Sabina la rescate del papel y la siente en la barra de un bar a dejarse robar besos con disimulo, a sabiendas de que ninguna fiesta es eterna, y de que, a veces, la memoria nos asalta con finales que nunca acaban de acabar.

XCIII
PUNTOS SUSPENSIVOS

Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.

Anuncios

3 comentarios to “Poetas: Joaquín Sabina”

  1. Kalitro Says:

    Tengo entendido que los sonetos no son moco de pavo y tiene su mérito, efectivamente.

    Qué respetable parece en el dibujo.

  2. Alfred Says:

    ¡¿Cómo que “qué respetable parece en el dibujo”?! ¡Es que lo es! Jur.

    Para quienes se encuentren por la zona, o se puedan desplazar, el próximo jueves 11 de agosto el amigo Joaquín estará, junto a varios de sus colegas poetas, y otros personajes del mundo de la cultura, en el pueblo de Rota, homenajeando al escritor Gabriel Celaya en el centenario de su nacimiento.

    Más información, aquí:

    http://rosasymosquitos.com/articulo/2011-08-05/227/sabina-y-los-poetas-se-citan-de-nuevo-en-rota

    Un saludo.

    P.D.: A modo de curiosidad, me permito añadir el dato de que el soneto reproducido en el post luego lo “canibalizó” (como diría Raymond Chandler) el propio Sabina en su último disco, “Vinagre y rosas”, amplíándolo y modificándolo para convertirlo en la canción titulada “Agua pasada”.

  3. grendelsagrav Says:

    Habría que definir qué es ser respetable…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: