Edvin Biuković

by

No importa lo que te griten, cuantos argumentos por más objetivos que sean te den, el absurdo estándar o moda del momento, o el horrendo actor o actriz en alza adolescente. Cuando te enamoras, esa persona pasa a ser la más preciosa del mundo. Aunque resulta curioso como es imposible discernir si lo es por tu enamoramiento o si tu enamoramiento es debido a eso que ves. El hecho es que te sientas a contemplar y tienes la seguridad de que sus gestos, su sonrisa, su caída de ojos, su mirada distraída, como se rellenan unos pómulos cincelados por Romita Jr al reir… Su voz… Todo está diseñado a la perfección para gustarte. Hay cosas que necesitan ser construídas y otras que simplemente aterrizan sobre ti como un airbus.

Hace muchos, muchos años, dos comics caen mis manos. Es un pack con dos historias recopiladas cada una en un tomo de tapa blanda. Ambas son geniales, pero una de ellas me llama la atención con fuerza. Es uno de esos comics en los que cuesta separar la labor del guionista de la del dibujante. Aquello no está hecho por nadie. Abrir sus páginas es desaparecer del horrendo mundo que te rodea. Pero independientemente de la genialidad de una historia que es imposible que no se quede en tu memoria… Me enamoré por completo del dibujo. No pude evitarlo.

El dibujante se llama Edvin Biuković, desde Zagreb y junto con Darko Macan, como bien menciona la editora, en 1993 obran un milagro al conseguir que su propuesta llegue a buen puerto en medio de una guerra que muchos recordarán o al menos sabrán de su existencia. Dos números son pronto ampliados con otros cuatro. Y a partir de ahí empieza a despegar una de las carreras más prometedoras de dibujante que haya podido nunca contemplar (aunque he tardado en poder hacerlo). Pasos que sabían a gusto por el trabajo bien hecho y a amor por su oficio.

Podríamos hablar durante horas sobre sus excelencias. Su magnífico trazo, sus indecentemente buenas composiciones, lo constante de sus personajes o esos encuadres tan acertados. Horas. A veces las hablo conmigo mismo. Y quien sabe si lo veo así porque me enamoré del dibujo o me enamoré del dibujo porque es así. Ya no importa. A veces alguno parece que pueda sustituirlo… Pero no.

En 1999, Edvin Biuković falleció con 30 años de complicaciones derivadas de un tumor cerebral.

Aquel comic se llamaba Grendel Tales: Guerra de Clanes.

A veces me jode el hueco que ha dejado en mi estantería el puñetero.

Anuncios

4 comentarios to “Edvin Biuković”

  1. Alfred Says:

    Supongo que ya la tendrás, pero si no te recomiendo su miniserie de “Blanco humano” junto al guionista Peter Milligan.

    No dibujaba malamente el hombre, no.

  2. grendelsagrav Says:

    La tengo, la tengo… Pero se agradece una recomendación tan buena.

  3. Kalitro Says:

    Una vez mi madre me trajo un Creepy que encontró por ahí, que contenía una historia de la parejita y fue una sorpresa muy agradable cuando la vi. Lo mejor del tomo, por supuesto. A ver si te lo dejo.

    Vivat!

  4. grendelsagrav Says:

    Me dejas con la intriga…

    VIVAT!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: