Archive for 11 febrero 2010

The Wire

febrero 11, 2010

Ayer terminé de ver la primera temporada de The Wire, apodada en nuestro país Bajo Escucha. No me quiero extender mucho por dos razones:

1.- Cuanto más le insistas a alguien sobre una serie, menos ganas tendrá de verla.

2.- No soy un crítico experto.

Es lenta, cada capítulo es largo y encima arranca despacio. Pero hay algo en ella. Es como un perverso ejercicio de voyeurismo que te atrapa te fascina y te obliga a reconocerte en demasiadas actitudes demasiado reales. Es una obra de ficción fiel a la realidad más cruda de una sociedad cargada de errores. Entretiene, conmueve y da una serie de memorables patadas en el estómago.

Las tramas terminan como termina todo en nuestra puñetera vida. Mal, regular o quedando directamente inconclusas.

En una de las escenas, con una metáfora sobre las piezas del ajedrez se nos da la clave para entender todo lo que va a pasar. Desde entonces presencias qué hacen con esas piezas tan malas y cómo los bandos hacen sus movimientos intentando adelantarse al adversario.

Pero hay un peón, que no es un peón. Está solo pero produce el pavor que inspira un ejército. Es un rey o incluso una reina, va donde quiere, hace lo que quiere y se mantiene al margen de los demás jugadores creando su propia partida. Omar, representa como nadie el sueño americano mal o bien entendido, la supremacía de la voluntad y es el único que aunque pierda morderá tanto a sus enemigos que el espectador lo sentirá como una victoria. Fíjense si es cruda la historia que un personaje con estas características produce el alivio necesario para que pase por la garganta el final de una temporada magnífica.

PD
Véanla en compañía. Les ahorrará recomendársela a sus más allegados.

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Tabaquismo

febrero 11, 2010

Les dejo un enlace de Wikipedia. Se pueden leer los dos primeros párrafos. Prefiero que sea de Wikipedia porque suena como a campechano y resulta que la gente le echa más cuenta. Ahora bien, independientemente de los sustos que lean ahí les voy a dejar mis motivos:

• Amarillea los dientes. Los afea y da un aliento que tira de espaldas.

• Amarillea los dedos. Los deja feos y olorosos.

• Es caro. Carísimo. Criminal.

• De nuevo el olor, pero en la ropa y en el pelo. Se agarra como una garrapata.

• No sirve más que para calmar la ansiedad que produce por sí mismo.

• Es nocivo para la salud del que lo consume y de los que lo rodean. Incurriendo en un atentado contra las leyes fundamentales del Estado.

• No cumple ninguna función social.

• Por último. Lo más importante. La dependencia es un evidente síntoma de debilidad.

Pero resulta curioso cómo me he pensado tanto escribir lo que pienso debido a la cantidad de gente que conozco con este hábito. Incluso admiro a alguno que es un fumador empedernido.

Ahora, cuando más perseguido está, peor educación gastan los adictos. Enormes cortinas de humo nos reciben en la entrada de los edificios. No conozco ningún bar en el que esté prohibido fumar. Las paradas de autobuses parecen fumaderos. Y la venta a menores es escandalosa.

En vez de rociar a los demás con nuestro humo, propongo que nos escupamos a la cara. Es igual de repugnante, da la misma buena cuenta sobre nuestra educación y seguramente sea menos nocivo para la salud.

Si conoces los perjuicios de fumar y lo haces al lado de alguien a quien afirmas querer o apreciar… Yo no te creo.

El halago lisonjero

febrero 11, 2010

Sagrav me ha dicho que últimamente solo ponemosdibujitos así en plan majo” y que le empieza a dar yuyu. Así que se dispuso a hacer un dibujo de grandes dimensiones y enormes pretensiones. Aún no lo ha completado pero uno de sus bocetos desechados por completo como estudio del personaje principal me sirve para hablar de autores y el círculo vicioso de halagos que sucede en Internet.

Reflexionen, yo lo he hecho. He escrito una pesada y sesuda reflexión y como voy a comenzar con ella un alud de malestar no deseado he decidido no subirla (lástima de tiempo pérdido).

Órsay

febrero 1, 2010