Archive for 17 diciembre 2009

Y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.

diciembre 17, 2009

Hace poco leía en una página de Internet (una que no gana dinero al igual que esta) cómo el autor de un texto describía de manera peyorativa a otra persona diciendo que era de derechas.

Quizás vaya siendo necesario explicar que la “derecha” es una opción política que discurre paralela a la democracia y a la Constitución. Sin embargo ahora viene siendo la manera más eficaz de ganar una disputa pública, sobre todo si se añade un desdén al pronunciar en voz alta tan infame palabra. Hasta tal punto se ha conseguido que esa palabra sea algo negativo que estoy seguro de que gente que es realmente de derechas la usa también para insultar.

Ser de derechas parece que es ser franquista, fascista, homófobo, xenófobo y todos los “istas” y “ófobos” que se les ocurra. Dentro de poco las dictaduras comunistas serán también de derechas, ya verán. Para encontrar una posible explicación acudimos al libro de estilo del Nacional Socialismo y vemos los pilares de su importantísima y eficaz propaganda (que como otras cosas del nazismo ha sido asimilada), y leemos uno en concreto, que reza: Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».

Desde hace ya más de 7 años se viene escuchando la palabra facha en boca de todos los afines al PSOE, se enuncia con el odio y la soberbia del que se sabe inmediato ganador, pero es que la palabra ha ido evolucionando y en vez de abreviarse se ha alargado hasta coincidir con la de una opción política que es necesaria para mantener la diversidad y la pluralidad de opiniones y opciones que son los principios de la democracia. Y mientras uno se dedica a decidir cuál de las opciones políticas se acerca más a sus propias ideas, enunciar que no se está de acuerdo con la cosa sin valor o mal hecha que es este gobierno, te estigmatiza con el odio de los que aún no han sido aplastantemente tocados por la crisis, los que pueden poner calefacción, vaya.

Que no te guste un político porque “mira la puta cara que tiene… ¡Facha de mierda!” se asemeja demasiado a los que odian a los homosexuales o a los extranjeros, o a cualquier cosa distinta. Odiar a alguien argumentando que es facha, resulta bastante facha. El argumento está al mismo nivel y la cara del que lo pronuncia se pone igual de fea. Responde al deseo innato en el ser humano de odiar algo, lo único que pasa es que está cambiando el objeto. Sin ir más lejos, a mí me sube algo por el estómago cada vez que veo a Zapatero riéndose, pero la educación también es una opción válida.

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Hikikomori

diciembre 10, 2009

Ya sé por qué Zapatero viene y va cual amante traicionero. No es porque Goebbels dirija su campaña. O porque necesite que todos los observadores lo colapsemos. ¡Es que es un HIKIKOMORI!

Pitín

diciembre 8, 2009

Uno de mis primeros recuerdos es del jardín de infancia. Había un chico con retraso mental y los demás niños lo llamaban por su nombre completo, sin acortarlo de ninguna manera. Era al menos de más de dos sílabas, A-LE-JAN-DRO o FRAN-CIS-CO y su altura era tan inmensa como largo su nombre. Si me estuviera inventando esta historia seguramente se llamaría Pitín o algo por el estilo, porque ahora se llevan los contrastes. En fin, esos niños que osaban pronunciar todos sus fonemas siempre añadían una frase del tipo “Julianín dice que eres tonto” y con el tiempo como los niños son listos el mensaje se simplificó a “ve y pégale a ése” funcionando igualmente. Y allá marchaba el muchacho, que debía de ser cientos de días mayor que nosotros, a zancadas, con un gesto en la cara que entonaba un canto a la estupidez y a la felicidad. Y le pegaba al que fuera claro está.

Esto deja patente que la maldad surge a una edad bien temprana y no me refiero a Pitín sino a sus titiriteros que estaban encantados de demostrarle a Dios y a Descartes cual es el enorme agujero en sus teorías. Y si bien, al principio siempre se recurría a Pitín como juez en disputas, más tarde aquello degeneró en que cuando Pitín iba a pegarle a uno, éste si no se asustaba, rápidamente ordenaba que le pegase al primero y así todo el tiempo. Absurdo, sí, pero muy edificante.

El otro día, al poner la tele vi una versión ultimate de todo esto pero con cuerpos desarrollados. Y de nuevo una duda con sabor a añejo me asaltó: ¿Quién me da más pena? ¿Los que mandan a otro a pelear por ellos? ¿El otro por no tener culpa de no entender? ¿Los padres del otro porque tiene que ser triste ver eso? ¿Los guionistas de un programa por usar trucos más viejos que andar para adelante? ¿O yo mismo por ser espectador de la miseria?

Un par de días más tarde, vi el mismo gesto que Pitín llevaba antes de perpetrar, pero esta vez era en una niñata sentada en un plató. Y aquello dejó de darme pena inmediatamente.

Por cierto, esta vez venimos con bonus track: