Archive for 28 noviembre 2009

Corruptissima re publica plurimae leges

noviembre 28, 2009

La señorita Bibiana Aído ha dicho que el hecho de que sólo haya críticas e insultos a su gestión es un privilegio, porque se compara con mujeres que lucharon por la igualdad y tuvieron que pagar un precio más caro…

Su gestión no es que sea criticable, es que es un despropósito. Me explico, para empezar creo que tienen un grave problema de nomenclatura. No se debería llamar ministerio de igualdad, sino de… Qué se yo… De sobre-compensación por milenios de desigualdad, o algo así. No se encargan de buscar la igualdad de los ciudadanos, se dedican a las mujeres, y desigualdades hay en todas partes. Si se hubieran encargado de la integración de los afro-americanos en la sociedad americana, habrían esclavizado a los blancos durante un tiempo. Hay que legislar y buscar la correcta educación en las siguientes generaciones, e inevitablemente una generación va a ser muy cazurra. Ya se morirán.

Además ponen en el cargo a una mujer que no ha hecho nada para merecerlo, tan al uso de las comentaristas deportivas de ahora, que no están ahí porque sepan más de fútbol que su rival masculino, sino porque hay que poner una mujer en el grupo y evidentemente lo único que miraremos es que tenga un C.I. normal y que su aspecto sea lo más alejado de el de Karmele Marchante. Y así nos va. Flaco favor se hace a las mujeres poniéndolas a dedo en altos cargos o públicos. Hay algunas que prefieren llegar por sus méritos académicos. (Todos estamos encantados con esta mujer y nunca he escuchado hablar de ella sobre algo que no sea su profesión)

Así, hablar sobre esta joven es muy complicado. Digan lo que digan, ella levanta la barbilla, alza una comisura y adquiere la pose PSOE y rebota rebota que en tu culo explota (no argumenta mucho más). Ya puede responder cualquier barbaridad, que no trasciende. Así que me voy a limitar a mantener el mensaje simple. No ha arreglado nada, no parece que lo vaya a arreglar en el futuro y tiene una cara de soberbia que tira de espaldas. Simple.

Hay que regularizar que se pueda compatibilizar la vida familiar con la laboral. Hay que reducir la jornada laboral. Hay que poner guarderías en las empresas. Y hay que arreglar que si una mujer se queda embarazada el empresario no pierda tanto como ahora (quiero recordar, aunque sea absurdo que sin niños nos extinguimos). En definitiva, hay que sentarse mucho rato, años, y empezar a pensar, porque no hemos hecho los deberes. Mientras podemos repartir educación, conocimientos, respeto y NORMAS en los colegios. Arreglar el sistema penal y que un golpe a otra persona no salga tan barato, aunque tenga menos fuerza y que de igual quién dé el golpe o con quién cohabite. Pero por favor, lo más importante que hay que buscar es que ante la perspectiva de una entrevista de trabajo, si los candidatos son un hombre y una mujer, que por un lado no se tenga en cuenta que él no puede quedarse embarazado y por otro no se relaman por las ayudas que da el Estado por contratarla a ella. Lo único que debe contar es el currículum y cómo se desenvuelva en la entrevista. A eso debemos aspirar, eso es igualdad y eso va a costar mucho conseguirlo, sobre todo si seguimos caminando en la dirección contraria.

Bueno, hay que reconocer algo, ahora hay más igualdad en las aulas. Ellas se han liberado y también se dan de hostias sin sufrir ninguna consecuencia.

ZP-NOTE

noviembre 20, 2009

Hoy he dado con esta noticia (hay que pinchar en la palabra “noticia”, por si acaso). Es cortita, puedo aspirar a que la lean y vuelvan de nuevo aquí.

Bien, en vez de solucionar el problema de la obesidad infantil con una mejora del sistema educativo (ojo, he dicho mejora, no reforma), Zapatero prefiere devolver aquellas deudas que contrajo hace años y andar cambiando dinero de manos, favoreciendo a unas empresas o sectores al perjudicar a la competencia. No es la primera vez, desde luego.

Si no pillan las bromas de los dibujos de sagrav no se preocupen, es totalmente comprensible, es algo muy friki para lo que hay que haber visto o leído la serie japonesa Death Note. Y no enlazo a la foto de referencia no vaya a ser que el führer me de caza, pero la pueden ustedes encontrar fácil-fácil en el buscador de imágenes de Google.

John Constantine

noviembre 19, 2009

Conforme envejezco inevitablemente voy endureciendo la experiencia, cada vez lidio mejor con los problemas las papeletas y la mala uva del personal. Pero cuanto mejor lo hago, más cedo hacia una manera distinta de resolver las cosas, una manera que no es la mía. Cambio pasión por efectividad. Improvisación por prevención.

Sin embargo no nos alimentamos de razón, sino de pasiones, de lujuria. De rabia. Aún así, en la sociedad todas las señales nos indican que de esta manera obtendremos únicamente problemas. Abundan historias sobre gente que golpea mortalmente una vez (normalmente por primera vez en su vida) a alguien que lo merecía y termina pagando con una condena ejemplar. Todos las escuchamos, son tan aleccionadoras como las zarandajas que contaba mi abuela sobre un niño que se había muerto atragantado con un plástico cada vez que me veía comerme unos donuts. Aunque las de mi abuela eran evidentemente mentira. Mientras, el telediario nos narra historias sobre gente miserable que golpea cuanto le place, mortalmente o no y terminan pagando una condena que provoca carcajadas.

¿Por qué está escrito en el aire que la justicia es tremendamente injusta? ¿Por qué hay esa sensación cuando debería ser la contraria? Todo está montado para atenazarnos y cuanto más hago lo que debo y no lo que quiero, mejor me va y más muerto estoy por dentro. Empiezo a acercarme a esa visión que tengo de los adultos. Esa derrota moral, esa caída de brazos del alma que es el factor común de las personas que conozco con más de 40 años. No quiero ser así. No quiero rendirme. Ni desterrar mis sueños. No quiero conformarme. No quiero decir “ya pasará”, “da igual” o “no tiene tanta importancia”.

Pero lo cierto es que cuanta más experiencia, más listo y cuanto más listo, más previsor. Es inevitable. ¿Me estoy haciendo adulto tenga la edad que tenga? Ya ni siquiera me importa lo mal que me hicieron mis padres. Me acepto. Debería acostarme, en eso estoy pensando ahora mismo, mañana no estaré tan rebelde. Qué asco.

En la ilustración, John Constantine demostrando que aunque sea un bastardo persigue sus metas con una determinación sobrehumana y mucha inteligencia. Demostrando que da igual que seas bueno o malo, lo único que hacemos todos es buscar lo que queremos. Por cierto, por avatares del destino miss Alcott apareció a tiempo de indicarle al señor sagrav lo muy-mucho que le gustaba el boceto, así que subimos esa versión.

¡Maestro!

noviembre 10, 2009

jesulin+campa+esteban+pardoAyer. Otra cena. Otro espectáculo audiovisual decadente. La Segunda parte de la lavada de imagen del artista mediático (¿?) Jesulín de Ubrique. Les pongo en situación: La semana pasada Antena 3 emitió un documental (¿?) sobre una estancia de las cámaras en la vida del matrimonio Ubrique-Campanario. Ayer, un programa sobre famosos con vidas entretenidas de cara al público protagonizado por el ex-torero. El poco rato en el que fui torturado desfiló ante mí el mayor alegato que he visto y oído jamás sobre lo magnífico que resulta el abandono escolar y el gamberrismo. Profesores, amigos y él mismo relataron sus años académicos como una pérdida de tiempo, adornados por testimonios de robos y bromas de esas que resultan pesadas (sí, esas de carácter físico). Entre Jesulín y un delincuente adolescente actual no parece haber ninguna diferencia.

¡Niños! Jesulín apenas sabe leer. Se expresa con dificultad. Cuenta anécdotas como el abuelo Simpson, lentamente y sin llegar a ningún puerto. Socialmente son unos lastres tremendos, pero como las viejas se ríen con él con esa risa que chillan… Jesulín no desea aprender nada que se enseñe en los colegios.
– A ver Jesulín, tienes que aprender a leer y a escribir y matemáticas. Aunque quieras ser portero te pueden engañar con los dineros.
– Maetro, qués tontería. Lo dinero lo llevará mi padre.

Y así le fue. Ahora los dineros los lleva su mujer. Niños, ese es un buen motivo para sacar del colegio y del instituto enseñanzas útiles en la vida real. Ser capaz de mirar un diccionario porque si hablamos bien nos comunicaremos mejor. Sumar y restar para que no nos engañen en las vueltas, comprender lo que leemos para usar las instrucciones de la tele, del coche o de los cables que se te han soltado de la placa base. Para todo lo que se os ocurra.

No está mal que le deis de comer a vuestra familia (magnífico, de hecho), pero sí que lo hagáis porque os están engañando. El carisma es el arma que usan los inseguros y los torpes para que los demás les hagan las cosas. Ya os los iréis encontrando en vuestra vida laboral.

En los programas evidentemente contaron más cosas, pero yo escuchaba únicamente eso.

¡JU-LIÁN!

noviembre 9, 2009

julianmuñoz¿Por qué cada vez que me acerco a la tele (comiendo) me intentan hacer pensar algo que conviene a los intereses de otro? Antes se usaban argumentos para intentar que las personas cambiasen de opinión. Ahora se usa el método: “¿No se te estará ocurriendo pensar distinto a nosotros, verdad? Porque si así fuera… Ay, si así fuera qué estúpido serías” Y con eso está dicho todo.

Hay una serie de personas en el género del corazón que odian a Isabel Pantoja. Entonces cuando hace unos meses le hicieron una entrevista a Julián Muñoz y él se deshizo en elogios hacia la tonadillera lo acusaron de mentiroso, hasta el punto de que lo del dinero daba igual. Hace nada, otra vez cenando, Julián Muñoz sale por Telecinco y en otra entrevista no es tan agradecido hacia ella (se ve que lo ha echado de casa o algo así) y entonces lo acusaron de veraz, sincero y profeta.

Y digo yo, a mí qué me ha hecho Isabel Pantoja. Nada. ¿Me cae mal? No. ¿Entonces por qué no nos dejan a ella y a mí tranquilos y echan algo interesante por la tele? Algo con contenido quizás. Porque mientras Telecinco quiere que la odie, Antena 3 quiere que ame a Jesulín y a la Campanario. Y con lo que a mí me interesa el mundillo del corazón no debería ni saber estos nombres.

Amparados bajo el argumento de que a la gente le interesa y que tienen derecho a informar llegan al punto de robar fotos de una detención de un famoso. En vez de coger las fotos de uno de esos menores detenidos-protegidos que tanto celo reciben en la ocultación de sus rostros. Y mientras tanto la prensa “seria” a copy-pastear las noticias todos de las mismas agencias. Ya sólo se investiga si se va a sacar algo a cambio. Oigan y con perdón: Un mojón para el periodismo que se cruza conmigo a diario.

Pero… ¿Dónde está?

noviembre 8, 2009

zapateroOigan, nadie o muy poca gente lo dice: Nuestro mundialmente famoso presidente del gobierno, cada vez que hay un marrón desaparece de la escena para no volver a salir hasta que resulte más conveniente. Cuidan su imagen y deterioran la de otros hasta un extremo obsesivo. Pero que si los ministros de propaganda del PSOE no aconsejan que enseñe la testa en dos semanas… Pues nos dan las dos semanas y todo el tiempo que haga falta. Y entonces, a la chita callando y haciendo como que lo que le hizo ocultarse no ha sucedido, ahí anda otra vez, totalmente renovado, el señor de los buitres. Últimamente incluso le cuesta ponerse la chaqueta marrón de coderas y marchar a un pueblo a calentar el pensamiento unánime.

Antes, esto sucedía cada par de meses, pero se ve que ahora los problemas acucian y es tal el descaro que espero esta perturbación mía sea por fin compartida con más ciudadanos.

¡Míralo! ¡Está herido!

noviembre 1, 2009

Hay video-juegos que tienen algo especial para aquellos que empezamos con un ordenador y una tarjeta con un puñado de colores que bailaban y hacían volar la imaginación en un monitor que hacía sangrar los ojos. Más tarde introdujimos un cartucho que o bien ponía Sonic the Hedgehog, o bien Streets of Rage, o bien Super Mario World, o The Legend of Zelda y un largísimo etcétera. Son momentos en los que simplemente te das cuenta de que te encuentras ante algo especial una vez arranca. Música, intro, menú, todo está diseñado para activar algo en tu cerebro que produce una sensación de bienestar sorprendente. Y después llegaron las tres dimensiones, la PlayStation y el horror. Abandonando las dos dimensiones antes de tiempo, antes de llegar a tocar techo, entramos en una época de mediocridad fascinante: amorfos conjuntos de parpadeantes polígonos pretendían sustituir el genio, la chispa y sobre todo la dedicación. ¿Para qué hacer un juego perfecto en dos dimensiones si puedo hacer una mierda con profundidad? Debieron pensar… Y aunque unos pocos destacan sobre la mayoría hace falta que Nintendo golpee con su enorme pene la mesa y cree inmediatamente dos juegos que ponen orden en la unión de unos polígonos a otros y en el uso de la cámara en las tres dimensiones. Estos son: Super Mario 64 y Ocarina of Time, por supuesto. A partir de ahí algunos nos volvemos a ilusionar, volvemos a escuchar melodías que a pesar de no sonar como un disco, tienen como compositor a alguien ilusionado. Y es entonces, y exceptuando algunas pequeñas perlas cuando vuelve a haber un estancamiento previo a un cambio.

Nos situamos entonces ante la muerte de la Gamecube (la PlayStation 2 aún vive…) y la salida de las consolas de nueva generación, es decir, las actuales XBox 360 y PS3. Tras alcanzar cierto control de las 3 dimensiones y una aceptable cercanía a los diseños previos de los personajes de repente las compañías se encuentran trabajando y dedicando recursos a lo que está por venir. Y el negocio se vuelve ocio de masas y las masas demandan de los video-juegos lo mismo que demandan del cine… Mierda. En esas Capcom que entre un millar de cosas había estado desarrollando la saga Resident Evil, saca su… ¿6ª? entrega (sin contar los survivors y los outbreak) bajo el epígrafe 4.

Resident Evil 4 tiene a bien romper con sus entregas anteriores. Manda al carajillo la cámara fija (o casi fija), manda al carajillo el sistema de apuntado, manda al carajillo los zombies y desecha un juego bastante diseñado para empezarlo desde cero. En estas que metemos un mini-disk y de repente sucede: La música, la intro, el menú, el trailer bueno de narices y los primeros compases. Cuando comienzas a jugar, desde el escenario, hasta la posición de la cámara, pasando por la chaqueta del protagonista, todo hace referencia a algo. Pero no esa referencia copy-paste tan de moda. No. Es nostalgia, es cine, es comic, es arte y es la sana intención de entretener. Y no solo eso, encima y aunque sean 3 dimensiones, son equivalentes a aquellos juegos en 2-D. Son buenas, no parpadean, los personajes son sólidos y contundentes, chocas con las cosas y no entras en fase con ellas. El fuego, el agua y el motor gráfico se lucen. El maldito juego llega en el momento en el que tenía llegar, en el momento tecnológico.

Tras el inicio fácil, diseñado para aprender a andar, la curva de dificultad se dispara, de hecho no existe. Llegas a unas casitas y hala, te mata una piara de aldeanos y si eso debería echarte para atrás normalmente, aquí no sucede. No, aunque cargado de viejas sensaciones el desarrollo está adaptado a su tiempo. Quieren hacernos sentir esa urgencia de tengo que espabilar y aprender a jugar bien y cuando lo vas consiguiendo, la recompensa llega. Porque el juego consiste en una sucesión de situaciones de acción a cada cual más difícil de resolver, pero la recompensa no es avanzar en la historia sino esa resolución del conflicto. Consiguen los pacientes desarrolladores un encaje de bolillos soberbio donde las piezas son tu pericia a los mandos, la pericia de los enemigos y la mejora de armas de ambos. Esos tres factores suben a gran velocidad. Hacía tanto que no jugaba a algo donde lo divertido era jugar por sí, no un juego de ROL que pretende ser épico, ni uno de acción que pretende ser trepidante, ni uno de espionaje táctico que pretende ser trascendente. Aquí lo divertido, señores, es jugar.

Tras esto la siguiente sorpresa es la ambientación y su controvertido uso de los parajes de algún lugar de España. Aquí hay que ir por orden. Los escenarios y las sensaciones que éstos transmiten son magníficos. Los personajes que pululan por ellos dan la impresión de estar entre unos árboles, al girar una esquina, tras una trinchera, todo está perfectamente integrado. Y encima, si bien no les quedan más narices que repetir caras de aldeanos, para cuando crees que el juego si se acabase en ese momento estaría bien, llegas a un castillo. Para cuando muchas horas después crees que ya quedarías satisfecho, te piden que metas el segundo disco. Y en fin, aún queda otro trecho. Si bien no es largo como algún que otro juego, desde luego no es corto. Lo normal sería que la primera partida durase unas 14 horas de media. Y para afianzarlo no dan premios por terminártelo corriendo, sino que todo parece invitarte a que camines, traces planes y te deleites con cada detalle y situación.

Desde la jaula en la que aparece un Garrador rodeado de fanáticos, hasta el asalto a un fuerte militar, ese es otro de sus puntos fuertes. La variación y la multitud de referencias sabiamente utilizadas. Todo el que haya jugado habrá visto las suyas: la niebla, el tipo de la motosierra, los barriles que caen a lo Donkey Kong, la roca enorme que te persigue, la turba con antorchas, el compactador de basuras, el guardaespaldas de Ramón Salazar al más puro estilo Alien, los perros con tentáculos, incluso los láser de la horrorosa primera película de la saga. Por no hablar de las líneas de diálogos que suenan a películas, las gafas de sol que explotan o algunas armas en concreto. A mi entender todas esas son divertidas, pero hay otras pocas que son dignas de ser tratadas a parte y son las del Metal Gear: Las conversaciones con alguien que va dando órdenes a través de un transmisor y vemos las caras de ambos mientras hablan al más puro estilo codec, el asalto al fuerte militar y el helicóptero y sobre todo la pelea con Krauser. Y es que estas dos últimas en vez de parecer referencias parecían remakes, es decir, voy a hacer eso que tú intentas hacer pero encima lo voy a hacer bien. Porque este juego tuvo que competir en su momento con el Metal Gear 3: Snake Eater. Y amén de un momento prodigioso que tiene al final, Big Boss sale muy mal parado de aquel enfrentamiento relativo pues no salieron para la misma consola. Destaca sobre todo el lamentable uso de la cámara que se hizo en el Snake Eater, dando lugar a uno de los momentos más bochornosos en la historia de los video-juegos y que encima sentó precedente: Sacar de nuevo el juego al poco tiempo después mejorándole la cámara y dándole por culo a quienes se lo hubiesen comprado antes. Lo dicho, lamentable, triste e indignante. Hideo Kojima no more.

Dentro de la ambientación toca hablar de los personajes. Los personajes principales están todos en su sitio, el doblaje es soberbio, la elección de voces magnífica, y sus millones de polígonos prodigiosos, pero… los enemigos hablan en español aunque no suena mucho a español. Aquí viene lo gordo, los dobladores son sudamericanos y no lo disimulan. Desde aquel “te voy assssser picadillo” a esos modismos tan divertidos, “ándele”, “con garra”. Unido a unos tonos de voz o muy agudos o muy graves de personas malvadas, hace que jugando en solitario al no ser españolas, las voces no rechinen y encima queden bien. Pero, ay amigo si juegas con alguien, eso es un cachondeo, un festival de imitaciones inmediatas, de dramatizaciones sin precio que degenera en otro tipo de diversión no prevista, pero diversión al fin y al cabo. A mi personalmente me recuerda a aquellos primeros dibujos animados doblados en “español neutro” (ajem…) con las computadoras de los G.I. JOE o las órdenes de Optimus Prime. Para rematar la faena en plena vorágine del Euro en el juego comercian con pesetas. Por no hablar de las licencias históricas que sitúan a los habitantes de este juego bastante más desactualizados que el año en el que transcurre la historia. Aunque esto quizás sea lo menos importante en pos de conseguir la ambientación deseada. O seguimos a raja tabla el libro o cojo y hago una buena película a partir de El Señor de los Anillos. Eso sería un buen símil. Por cierto, quizás los alemanes sientan algo parecido cuando juegan a cualquier juego de guerra y ellos son los malos, aunque el Modern Warfare esté cambiando un poco las cosas (pero en el killzone yo sigo viendo alemanes).

La jugabilidad también dio mucho que hablar. Recuerdo aún como en Meristation criticaron el sistema para cambiar de armas y por tanto la gestión de objetos y como los usuarios más jóvenes (y en concreto el adolescente medio americano que se está cargando este negocio tan bonito) se quejaban y se quejan de que no se pueda disparar y moverse a la vez, solicitando por activa y por pasiva que la saga degenere hacia un Third Person Shooter cualquiera. La magia del juego es la puñetera tensión de que mientras apuntas y disparas los enemigos siguen viniendo hacia ti. Si fallas los disparos te cogerán, si eres un crack de repente habrá siete tipos en el suelo recogiendo sus rodillas o agarrándose la cabeza a la espera de que tu patada los disperse a todos y vuelta a empezar. Huir, buscar el lugar adecuado, recargar, atrancar puertas, y organizar tus tácticas y manera de jugar, todo gira alrededor de estar quieto mientras disparas. Los enemigos cuando van a disparar también dejan de avanzar y la mayoría de ellos llevan armas cuerpo a cuerpo, de tal manera que se produce un equilibrio, ese encaje de bolillos que mencionaba que sólo funciona mientras el personaje tenga que quedarse quieto para apuntar. Lo más triste es saber que al final Capcom terminará cediendo y jugaremos al Gear of Wars con infectados en vez de al Resident Evil. Una verdadera lástima.

Aún quedan los extras. Y en este apartado y dejando al margen las segundas partidas con las armas de la anterior, una galería de tiro y un escenario para otro personaje hay que hablar de los mercenarios. Una versión arcade del juego donde iremos a un escenario cerrado y a base de ampliar el tiempo de permanencia en ese escenario y hacer combos enlazando las muertes de los enemigos disfrutaremos de una idea que es tan simple como entretenida. Encima podremos jugar con otros personajes y sus armas características. Casi resulta otro juego de por sí. Y jugarlo en compañía es una experiencia que el señor sagrav recomienda fervorosamente.

Más tarde y para terminar, el juego sale para la Play Station 2 con una reducción brutal en la calidad gráfica y con extras para compensar (ya estaban tocando las pelotas otra vez). A pesar de todo, unos pocos años después es relanzado de nuevo para la Wii con todos los extras de la PlayStation 2 y haciendo uso del wii mando y de la capacidad de apuntar a la pantalla, volviéndolo aún mejor y dando lugar a una de las experiencias más gratas que he podido disfrutar valorando el apartado de la jugabilidad. Media vuelta, ¡¡BLAM BLAM!! Dos tiros en la cabeza tan rápidos como la mano y casi tanto como el ojo. Inigualable. Tan inigualable que volver a jugar a un shooter sin esta implementación se antoja cojo y atrasado.

Y una última cosa importante que quiero añadir. La traducción, es decir, los textos en pantalla y los subtítulos son impecables. Siendo algo que suele fallar, esta vez contrataron a un profesional que supo adaptar las expresiones a sus equivalentes en español. No se le puede poner ninguna pega. Se quedan además muchos detalles en el tintero. Las escenas interactivas a lo Shenmue, la música, la inteligencia artificial de los enemigos y de Ashley, etc… pero o freno o no termino nunca este texto.

Con todo esto entra en el olimpo de esos juegos que tienen algo especial este Resident Evil 4 o Bio Hazard 4, como ustedes prefieran, quedando por detrás de la insuperable y obra maestra llamada Shadow of the Colossus, pero esa es otra historia y bastante más larga. Quizás haya otros aún mejores, pero en estos tiempos de online, de parches, de contenidos descargables, de pagar por todo y de tener que necesitar a otras personas para jugar, me apetecía recordar algo bien hecho.

PD
Nos gustaría escribir por aquí más a menudo, pero la incompatibilidad de horarios y otras responsabilidades nos lo impiden.