El hombre picado de viruelas.

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Me comentan que en el nuevo reality de la cadena Cuatro, perdidos en la tribu, una serie de familias tendrán que adaptarse a las costumbres de una tribu africana. Cada familia irá con una tribu distinta, cada tribu tendrá distintas costumbres, así pues en principio parece que cuenta mucho la tribu que te toque. Todo esto dura unos 21 días si no recuerdo mal y el premio consiste en un puñado de euros a repartir con todas las familias que logren el objetivo. En fin, resulta que uno de los jefes les está explicando a su familia correspondiente lo que tendrán que hacer para que los consideren uno más de la tribu y, agárrense, que si no lo consiguen llevarán el deshonor a su país.
Aún me río cada vez que lo recuerdo… Deshonor, España, concursante de reality español. No cuadra, la verdad.

Todo esto me da que pensar sobre lo tremendamente importante que es el honor en otras culturas y acudo al significado de la palabra: Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo. Una definición tan bien hecha que jode. Pero… qué es la moral: Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.

Ahora que está claro qué significa, podemos comprender que el líder de aquella tribu considera que un gañapapas y su familia nos representan al igual que un enviado de su tribu los representaría a ellos en nuestro país (hay que tener en cuenta que ellos son unos 20…). Y podemos enfocar esto de dos maneras distintas:
1.- Debería darnos vergüenza perder el honor de una manera tan sencilla ante unas personas que viven en equilibrio con la naturaleza, y que no cambian sus atuendos tradicionales porque a las niñas les apetezca enseñar más carnaza. Admirable, sin duda.
2.- Deberíamos jugar a ser ingleses, colonizarlos y enseñarles un libro de historia de España. Proceso largo, tedioso y desagradecido cuyo fin sería la comprensión por parte de ellos de que España perdió el honor hace siglos. Pasando por ejemplo por Don Quijote donde se ridiculiza el honor llevado al extremo.

Por pragmatismo escogemos la opción número uno. Pero claro, para que España sienta la vergüenza y el deshonor provenientes del fracaso con aquella tribu necesitaríamos saber si tiene claro qué es la moral y necesitaríamos también estar seguros de que no la confunde con lo políticamente correcto. Y asimismo es necesario conocer qué actitudes o comportamientos concretos constituyen el honor. Y si éste es común a todos los pueblos. Supongo que empezarán a darse cuenta de la complejidad del temita de marras. Para resumir diremos que el honor queda recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, lo cual nos hace comprender inmediatamente lo mucho que ha cambiado el código del honor desde, por ejemplo, la Edad Media.

De cualquier modo, la manera en que estoy escribiendo esto puede dar a entender que no me gusta el concepto de honor en la actualidad y que añoro el de una época que no viví, por ir contracorriente y por parecer friki y un tocapelotas. Y no es mi intención, lo que deseo en realidad es defecar sobre la corrección política endémica de nuestro país. Acudimos a wikipedia:
La corrección política o lo políticamente correcto es un término utilizado para describir lenguaje, ideas, políticas o comportamientos que se considera que buscan minimizar las ofensas a grupos étnicos, culturales o religiosos. El término se usa también en un sentido más amplio para describir la afiliación con la ortodoxia política o cultural. En forma similar, el término políticamente incorrecto describe a aquello que podría causar ofensa o ser rechazado por la ortodoxia.
El término y su uso es altamente polémico. Suele utilizarse con un significado peyorativo o irónico por quienes expresan preocupación porque el discurso público, la ciencia o los ámbitos académicos puedan estar dominados por puntos de vista excesivamente acríticos con determinado postulado.

(El último párrafo de la definición me tiene calado). En definitiva, este texto trata o bien sobre lo poco que me gusta que ya no se pueda mandar a alguien a tomar por culo sin mirarle antes con detalle la pigmentación, las parafilias o las gónadas y que el honor debería incitarnos a hacerlo de todas formas, o bien es una excusa exageradamente larga para subir un dibujo de sagrav. Sea cual sea, me quedo con la definición de honor que da el guionista de Asa el Ejecutor, Kazuo Koike, en su capítulo 34:
Jirobe Sanoya, vivía en Otenma-Cho, era propietario de una agencia de colocación y, en aquel momento, tenía 47 años, la mejor edad en la vida de un hombre.
Feo de nacimiento, las huellas que la viruela había dejado en su cara le hacían parecer aún más grotesco. Le llamaban Jirobre, “el viruelas” y, debido a su aspecto, ninguna mujer se había querido casar con él.
Se decía que, en otro tiempo, había sido samurai en alguna región del este… Lo que sí era cierto era que dominaba a la perfección el arte de la espada. Todos los que fueron asesinados por él, murieron de un solo tajo.
La mujer de la que Jirobe se había enamorado por primera vez en la vida no era una buena mujer. Por detrás de él, el resto de prostitutas también le vilipendiaban y le llamaban “monstruo”. Es natural que Jirobe, finalmente, montara en cólera y su furia explotara.
– ¡Quiero hablar con ese señor picado de viruelas!
– ¿Qué? ¿Qué has dicho? Villano… ¿Quién eres?
– Soy Asaemon Yamada.
– Así que tú eres… El famoso Asa, el ejecutor. ¿Y tú siendo un samurai, insultas a un hombre llamándole “picado de viruelas”? ¿Cómo te atreves a despreciar a alguien juzgándole sólo por su aspecto…?
(Inserten mentalmente el dibujo del encabezado)
– ¿Acaso tienes también el corazón picado de viruelas? Sólo existe una palabra que pueda enfurecer a un samurai: la palabra: “cobarde”. Un actor puede enfadarse cuando le llaman “feo”, un samurai, no.

O bien se quedan ustedes con uno de los primeros monólogos de la serie Seinfeld dónde se ríe del gesto arbitrario y la ofensa que supone que alguien te saque el dedo corazón, valorando positivamente que se lo currara y te sacase un pie, por ejemplo. No se confundan, que he visto muchas películas sobre lo miserable que hizo algunas vidas el código del bushido y soy consciente de que hubo una época en España en la que no marcarle la cara a una mujer era un deshonor. Bueno, lo dejo ya.

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3 comentarios to “El hombre picado de viruelas.”

  1. rafilian Says:

    Tribus Africanas..ojojo,,,me tocara vermelo

  2. missalcott Says:

    Impresionante el dibujo del señor Sagrav.
    Las opiniones del señor Scuba ya las conocía y, aunque me ha gustado mucho leerlas (mientras lo hacía asentía y pensaba qué opinaría Alatriste si levantara la cabeza) he de destacar el dibujo. Me encanta, se masca la tensión al verlo. Impresioanate.
    Hasta otra.

  3. Los números de 2010 (lo pongo tal y como me ha llegado al correo, insistiendo en el tema de no ocultar estas cosas) « La Mazzolata Says:

    […] El hombre picado de viruelas. mayo, 2009 2 comentários 4 […]

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