Archive for 15 mayo 2009

nevaeH ot yawratS

mayo 15, 2009

De repente he leído una concatenación casual de noticias sobre la televisión en España.

Por un lado tenemos que Tele5 sufre rabietitis aguda por la pérdida de derechos sobre la Fórmula 1. Hecho, que además, he confirmado “in situ” al tragarme en vano la sección de deportes del telediario del domingo para ver la información sobre la carrera de aquel día. Le hacen el vacío a Fernando Alonso cual grupo de adolescentes (y no tan adolescentes). Aquí tiene el artículo en cuestión donde podrán apreciar la mala sangre que se gastan.

De la siguiente noticia no sé bien qué pensar. Para el que tenga pereza de leer el artículo completo una fundación que se supone colabora con los bosquimanos denuncia a cuatro sobre la falsedad de su reality “Perdidos en la tribu”. Acusa de que una de las tribus no viste como visten en la tele, no viven como hemos visto y que los niños van incluso al colegio. Ahora nos quedan tres posibilidades:
1.- La acusación es cierta, puesto que la respuesta de la cadena ha sido la siguiente: “Ni las opiniones ni los datos que Cear ha difundido afectan a la esencia del programa.”
2.- La fundación quiere llamar la atención sobre un trabajo que no conoce ni el tato, por cualquier medio.
3.- Mi favorita. Todo es mentira y es una artimaña de la cadena para conseguir audiencia. Como los supuestos videos manipulados de Telecinco en sus grandes hermanos y derivados. Edito el video y hago algo muy gordo, lo bastante para que alguien lo note, lo denuncie y aunque sea negativa, tengo una publicidad del carajo.
El artículo aquí.

La siguiente ya la debe conocer casi todo el mundo. TVE censura la pitada al himno español de las aficiones de los equipos que jugaron la final de la copa del rey. A continuación cesa de su cargo al director de deportes de la cadena y entonces empieza el festival de opiniones. En este artículo las encontrarán de todos los colores. La mía es que se lean este magnífico artículo de Arturo Pérez-Reverte: Un facha de siete años.

Todo esto me recuerda que a lo mejor no saben esto: “Telecinco contrata actores para recrear conflictos reales en TV”.

Después de esta patada de realidad ya no sé si creer que todo lo que sale en la tele es mentira. O si creer que me quieren hacer creer que todo lo que sale en la tele es mentira. Parece que quieran provocar un estado de psicosis acerca de los mensajes ocultos y las verdaderas intenciones tras cualquier emisión, como aquella moda de poner las cintas de heavy al revés a ver si aparecía Satán y nos hacía el candyman allí mismo. Porque… ¿Tan zafias son las artimañas de los productores televisivos?

Lo único cierto es que si esto funciona así, uno se pregunta qué no debe pasar en política.

katakiuchi

mayo 11, 2009

Ayer me dio por pensar algo que no se me había ocurrido nunca. Si alguien se arrepiente en el lecho de muerte de sus pecados, si creemos en Dios, supuestamente será perdonado. Y si no creemos, al menos el condenado muere en paz.

Supongamos que creemos en el Dios cristiano, no en Cristo el de la otra mejilla. No, supongamos que creemos en el Dios vengador y genocida del Antiguo Testamento, vamos en el cristiano. Bien, supuestamente y según su doctrina el pecador para ingresar en el cielo ha de arrepentirse sinceramente y tener un cura a la vera para que le otorgue la extramaunción (me pregunto si vale por teléfono o video-conferencia). Si estas circunstancias tuvieran lugar, una persona a quien nosotros no perdonamos, según esta religión dominante en nuestro país, está libre de culpa. Y para más INRI, nosotros pasaremos inmediatamente a cometer un pecado al no perdonar y al odiar. Vaya vuelta que da el partido.

De cualquier manera, si nadie cree en Dios, ni el odiado, ni el que el odia, como el odiado se vuelva un beato de repente, la posible venganza pierde gran parte de su sentido. Si entonces creemos que la amenaza de una reprimenda es necesaria para que los ciudadanos no obren perjudicialmente, quizás lo que esté sucediendo hoy en día, es que o bien se ha vuelto la gente de un cristiano que te cagas, o bien empatizan con su víctima incluso antes de acometer, no temiendo así consecuencia alguna.

Aunque lo cierto es que empaticen o no, en España, parecen no existir unas consecuencias graves ante los delitos, por no mencionar que desde hace unos años siempre juzgo los delitos por el canon Farruquito. Valoro si es más o menos grave que el del bailaor y cuantos años más o menos va a pasar por la trena. Y no se imaginan lo poco justa que es la sociedad con ese rasero. No utilizo este caso por motivos personales, sino por ser el único que salió tanto por la tele que recuerdo sus detalles. Me veo incapaz de recordar, por ejemplo, los años en la cárcel de Roldán.

Por cierto, ayer asistí al desastre de montaje que llaman “Perdidos en la tribu”. Mencionar que esos españoles, no tienen ningún orgullo, creen que los signos son universales y aprenden menos en su estancia que lo que aprende la tribu de ellos. Así que efectivamente, traen el deshonor a nuestro país. Al margen de todo eso, la presentadora no está allí y su voz en off es poco adecuada, bien se podría sustituir y el programa no perdería nada. Y lo dicho, el montaje es un despropósito de narices.

El hombre picado de viruelas.

mayo 8, 2009

Me comentan que en el nuevo reality de la cadena Cuatro, perdidos en la tribu, una serie de familias tendrán que adaptarse a las costumbres de una tribu africana. Cada familia irá con una tribu distinta, cada tribu tendrá distintas costumbres, así pues en principio parece que cuenta mucho la tribu que te toque. Todo esto dura unos 21 días si no recuerdo mal y el premio consiste en un puñado de euros a repartir con todas las familias que logren el objetivo. En fin, resulta que uno de los jefes les está explicando a su familia correspondiente lo que tendrán que hacer para que los consideren uno más de la tribu y, agárrense, que si no lo consiguen llevarán el deshonor a su país.
Aún me río cada vez que lo recuerdo… Deshonor, España, concursante de reality español. No cuadra, la verdad.

Todo esto me da que pensar sobre lo tremendamente importante que es el honor en otras culturas y acudo al significado de la palabra: Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo. Una definición tan bien hecha que jode. Pero… qué es la moral: Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.

Ahora que está claro qué significa, podemos comprender que el líder de aquella tribu considera que un gañapapas y su familia nos representan al igual que un enviado de su tribu los representaría a ellos en nuestro país (hay que tener en cuenta que ellos son unos 20…). Y podemos enfocar esto de dos maneras distintas:
1.- Debería darnos vergüenza perder el honor de una manera tan sencilla ante unas personas que viven en equilibrio con la naturaleza, y que no cambian sus atuendos tradicionales porque a las niñas les apetezca enseñar más carnaza. Admirable, sin duda.
2.- Deberíamos jugar a ser ingleses, colonizarlos y enseñarles un libro de historia de España. Proceso largo, tedioso y desagradecido cuyo fin sería la comprensión por parte de ellos de que España perdió el honor hace siglos. Pasando por ejemplo por Don Quijote donde se ridiculiza el honor llevado al extremo.

Por pragmatismo escogemos la opción número uno. Pero claro, para que España sienta la vergüenza y el deshonor provenientes del fracaso con aquella tribu necesitaríamos saber si tiene claro qué es la moral y necesitaríamos también estar seguros de que no la confunde con lo políticamente correcto. Y asimismo es necesario conocer qué actitudes o comportamientos concretos constituyen el honor. Y si éste es común a todos los pueblos. Supongo que empezarán a darse cuenta de la complejidad del temita de marras. Para resumir diremos que el honor queda recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, lo cual nos hace comprender inmediatamente lo mucho que ha cambiado el código del honor desde, por ejemplo, la Edad Media.

De cualquier modo, la manera en que estoy escribiendo esto puede dar a entender que no me gusta el concepto de honor en la actualidad y que añoro el de una época que no viví, por ir contracorriente y por parecer friki y un tocapelotas. Y no es mi intención, lo que deseo en realidad es defecar sobre la corrección política endémica de nuestro país. Acudimos a wikipedia:
La corrección política o lo políticamente correcto es un término utilizado para describir lenguaje, ideas, políticas o comportamientos que se considera que buscan minimizar las ofensas a grupos étnicos, culturales o religiosos. El término se usa también en un sentido más amplio para describir la afiliación con la ortodoxia política o cultural. En forma similar, el término políticamente incorrecto describe a aquello que podría causar ofensa o ser rechazado por la ortodoxia.
El término y su uso es altamente polémico. Suele utilizarse con un significado peyorativo o irónico por quienes expresan preocupación porque el discurso público, la ciencia o los ámbitos académicos puedan estar dominados por puntos de vista excesivamente acríticos con determinado postulado.

(El último párrafo de la definición me tiene calado). En definitiva, este texto trata o bien sobre lo poco que me gusta que ya no se pueda mandar a alguien a tomar por culo sin mirarle antes con detalle la pigmentación, las parafilias o las gónadas y que el honor debería incitarnos a hacerlo de todas formas, o bien es una excusa exageradamente larga para subir un dibujo de sagrav. Sea cual sea, me quedo con la definición de honor que da el guionista de Asa el Ejecutor, Kazuo Koike, en su capítulo 34:
Jirobe Sanoya, vivía en Otenma-Cho, era propietario de una agencia de colocación y, en aquel momento, tenía 47 años, la mejor edad en la vida de un hombre.
Feo de nacimiento, las huellas que la viruela había dejado en su cara le hacían parecer aún más grotesco. Le llamaban Jirobre, “el viruelas” y, debido a su aspecto, ninguna mujer se había querido casar con él.
Se decía que, en otro tiempo, había sido samurai en alguna región del este… Lo que sí era cierto era que dominaba a la perfección el arte de la espada. Todos los que fueron asesinados por él, murieron de un solo tajo.
La mujer de la que Jirobe se había enamorado por primera vez en la vida no era una buena mujer. Por detrás de él, el resto de prostitutas también le vilipendiaban y le llamaban “monstruo”. Es natural que Jirobe, finalmente, montara en cólera y su furia explotara.
– ¡Quiero hablar con ese señor picado de viruelas!
– ¿Qué? ¿Qué has dicho? Villano… ¿Quién eres?
– Soy Asaemon Yamada.
– Así que tú eres… El famoso Asa, el ejecutor. ¿Y tú siendo un samurai, insultas a un hombre llamándole “picado de viruelas”? ¿Cómo te atreves a despreciar a alguien juzgándole sólo por su aspecto…?
(Inserten mentalmente el dibujo del encabezado)
– ¿Acaso tienes también el corazón picado de viruelas? Sólo existe una palabra que pueda enfurecer a un samurai: la palabra: “cobarde”. Un actor puede enfadarse cuando le llaman “feo”, un samurai, no.

O bien se quedan ustedes con uno de los primeros monólogos de la serie Seinfeld dónde se ríe del gesto arbitrario y la ofensa que supone que alguien te saque el dedo corazón, valorando positivamente que se lo currara y te sacase un pie, por ejemplo. No se confundan, que he visto muchas películas sobre lo miserable que hizo algunas vidas el código del bushido y soy consciente de que hubo una época en España en la que no marcarle la cara a una mujer era un deshonor. Bueno, lo dejo ya.